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Kabbalah cristiana en sus inicios

Actualizado: 22 de sep de 2019

Por Steve Pope


El título de este artículo viene de mi interés por saber la diferencia que existe entre la Kabbalah cristiana y de lo que la distingue de la judía.


Aunque la cristiana asegura que el mesías y ha hecho aparición en la persona de Cristo Jesús, para mi este no es el caso ya que veo a Jesús como parte de desarrollo mesiánico que empezó cuando Enoch “camino al lado Dios y fue elevado, a través de los vestíbulos superiores” este desarrollo continua hasta hoy en día.


Por lo tanto, lo único que distingue a la cábala cristiana de la judía es el énfasis en la cultura greco-romana de la cual ha surgido. Esto se ira aclarando según vayamos observando cómo estas ideologías universales se han manifestado a través de la historia.


El origen de esta búsqueda comienza en el período 600 a 300 A.D. En la época en que estaban en apogeo las enseñanzas griegas de Pitágoras, Platón y Aristóteles. Al tiempo que Alejandro el Magno sostenía sus campañas militares en contra de los imperios de Persia y Egipto, el nuevo mundo terminaba con las antiguas tradiciones de la forma de vivir. Como consecuencia, la filosofía griega asimiló temas de origen gnóstico y del zoroastrismo, así como de la tradición de Hermes Trimegisto.


Contemporáneo de este período es la vida y obra del profeta judío Ezequiel y la fundación de la tradición de la Mercaba que describe una existencia imaginaria de los cuatros mundos de la Kabbalah. La Mercaba es el antiguo nombre por el cual se le conocía a esta tradición que hasta el siglo XIII toma el nombre de Kabbalah.


Al completar Alejandro Magno sus conquistas por el Medio Oriente, las escuelas judías empezaron a intercambiar ideologías con sus equivalentes griegos. La cuidad de Alejandría fue un centro clave de dichas actividades. Una importante figura que surge de este prolífico intercambio cultural se llamó Filo. Era versado tanto en la tradición judía como en la griega y fue el primero en comenzar a unificar las dos corrientes de revelación y entendimiento o razón que hizo comprensible el modo de pensar judío. Al hacer esto Filo usó la palabra “logos” para referirse a lo divino.


Fue contemporáneo de Jesús de Nazaret, quien formaba parte del movimiento judío reformista en Palestina que había comenzado unos cien años antes, ejemplificado por la escuela del gran sabio judío, el rabino Hillel. Junto con los esenios, el papel de los hillelistas era el de trasladar al judaísmo la idea de un templo exterior al templo interior del alma, misma idea que comienza a surgir durante el cautiverio de Babilonia y que más tarde comienza a ser una de las enseñanzas dadas a los gentiles.


La cristiandad en sus inicios, después de la muerte de los primeros discípulos, comenzó a decaer en dos campos: el Greco-oriental y las iglesias Latinas Occidentales. La primera mantuvo mucho de la doctrina y enseñanzas esotéricas mientras que la última fue más influenciada por el culto al emperador, la política romana y la cristiandad paulina. Aunque la iglesia griega hizo de Jesús un emperador bizantino, las demás iglesias orientales; tales como la de los nestorianos en Siria y la cóptica de Egipto se mantuvieron al margen de estas influencias. Por esto mismo pudieron conservar muchas de sus doctrinas esotéricas.


Para el fin del siglo cuatro, el imperio Romano se había separado irrevocablemente en oriente y occidente y con él, la iglesia. La Iglesia Latina comenzó a degenerar mientras que los griegos que se centraron en Constantinopla conservaron gran parte de su conocimiento y ciencia esotérica, incluyendo la del antiguo Imperio Latino.


En el siglo quinto los nestorianos introdujeron en Siria y Babilonia la filosofía griega que habían conservado. Allí, se encontraron con los judíos místicos de la escuela de Babilonia. Dentro de este escenario nació Mahoma, una centuria después.


Consecuentemente, el nacimiento del islam hizo que el conocimiento judío, griego y sufí fuera apareciendo a través del norte de África hacia España. Para el siglo nueve los místicos de Babilonia extendían su doctrina desde Italia hasta Provenza y Alemania. Esto influenciaría a los místicos cátaros y a los de la tierra del Rhin.


Pudiera decirse que el Renacimiento en el siglo XII empezó en España, que durante ese tiempo fue el centro Kabbalístico y Filosófico por excelencia. Una de las figuras más importantes de esta época fue el místico y filósofo Ibn Gabirol, quien se encontraba reuniendo teorías neoplatónicas del Sepher Yezirah, un importante texto cabalístico de la Babilonia del siglo II al VI. Ibn Gabirol, quien fue el primero que usa la palabra Kabbalah, y su obra tuvieron un efecto profundo en los estudiantes cristianos, unos de los cuales fue el catalán Raimundo Lull (1232-1316). Lull vio en la Kabbalah un arte que podía reunir a varias religiones de su nativa España, a través de una fuente común.


Para este tiempo los Caballeros Templarios traían consigo las doctrinas aprendidas en Tierra Santa encontrándose al mismo tiempo con aquellas que provenían de Provenza en donde Isaac el Ciego había asentado su escuela, misma que produjo el Bahir un libro que en principio se le atribuyó a Isaac el Ciego pero que más tarde se ha comprobado que no fue así. Años más tarde, esta escuela emigró a la escuela de Gerona donde los kabbalistas, muchos de ellos discípulos de las escuelas de Provenza, reformularon las enseñanzas místicas del siglo I uniendo las formas de la razón y revelación a través del Zohar o Libro del Esplendor.


Esta compilación del Zohar se le atribuye a Moisés de León, también kabbalista del siglo XIII. La formulación de la Tradición kabbalística, que une la razón con la revelación se le atribuye a Azriel ben Menahem mejor conocido como Azriel de Gerona, filósofo y místico y maestro del gran rabino Nahmánides y es entonces cuando a este cuerpo de conocimientos se le da el nombre de Kabbalah, o “recibir el don” de la Tradición o de la enseñanza.


En 1439, el filósofo griego Gemisto Pletero llegó de Constantinopla a Florencia con el Emperador Bizantino, como parte del consejo de la iglesia, con el propósito de obtener apoyo militar para el imperio que continuamente era amenazado por la armada mahometana de Turquía. Pletero, como muchos de su fraternidad, detestaba la iglesia Romana, considerándola una forma de cristiandad bárbara y decadente. Roma a su vez, consideraba a Pletero y a los griegos como herejes, básicamente porque los griegos sostenían el punto de vista de que el Cristo no era exclusivo de la persona de Jesús, sino que podía manifestarse en cualquier persona y que está potencialmente en todos.


Sin embargo, un financiero y estadista italiano llamado Cósimo Medici se impresionó profundamente por lo que supo acerca de Pletero. Y de allí surgió la idea de una Academia Platónica en Florencia. No fue sino hasta 1457, con la caída de Constantinopla bajo los turcos, que la idea dio frutos gracias a los textos griegos originales del Nuevo Testamento y a la llegada de los filósofos griegos a Florencia. Según iban llegando los textos, éstos eran entregados a Marsilio Ficino, un brillante escolapio y sacerdote, quien empezó la tarea de interpretarlos y traducirlos, trabajo que fue interrumpido con la llegada del cuerpo Hermético, o los escritos de Hermes Trimegisto.


Esto lo motivó a volcar toda su atención hacia la tradición de los textos, mismos que se convirtieron en el fundamento de su filosofía. Giovanni Pico, Conde de Mirandola, fue el discípulo favorito y más importante de Ficino. Este lo persuadió para que tradujera la obra de Plotino quien dio forma a la tradición mística cristiana de oriente. Pico adicionó sus conocimientos de la Kabbalah judía-provenientes de Italia a través de España y Oriente, a los aprendidos de Ficino, reconociendo en la Kabbalah los mismos conocimientos de Plotino. Su meta era sintetizar todos estos conocimientos en un solo sistema, así como dar énfasis a la conexión directa que existe entre el individuo y Dios, haciendo de la Kabbalah un sistema respetable para aquellos de mentalidad abierta, tanto estudiantes como místicos de la iglesia.


A través de sus maestros judíos, muchos de los cuales eran conversos, fue que Pico obtuvo sus textos kabbalísticos. Ellos le proporcionaban textos hebreos traducidos al latín, así como un mayor conocimiento del idioma hebreo. Sin, embargo, los textos en latín habían sido cambiados, insertando en ellos términos cristianos de teología que no figuraban en los originales, y esto contribuyó grandemente a interpretación de Pico y su conocimiento de la Kabbalah.


A la edad de 26 años, Pico redactó su principal obra de 900 tesis, a manera de conclusiones, mismas que pretendía presentar al Papa, en Roma. Pico diferenciaba lo que él llamaba la magia diabólica de la Edad Media, de aquellos misterios griegos y egipcios manifestados en el Cuerpo Hermético.


Pico llevo más allá esto y declaro que la Kabbalah es el punto más elevado de la magia y que esta magia está protegida bajo el uso del nombre sagrado del Dios de la Kabbalah y de los cuales el más sagrado, según él, es Joshua, que alude a S insertada en medio de Yawé.  Estas conclusiones apuntaban a la Divinidad de Cristo, pero al igual que Ficino, concluye que la salvación o perdón viene a través de la gnosis (conocimiento) más que a través de un externo.


Las teorías de Pico fueron proscritas por la Iglesia y calificadas de erróneas o heréticas.

Por ello redactó una respuesta a manera de disculpa, solamente para procurarse más problemas por lo cual tuvo que huir a Francia. Más tarde fue exonerado por el Papa, y habiendo sido ya, eficazmente silenciado, murió poco después. Sin embargo, Pico vio a la Cábala como un instrumento misionero para acercar a los judíos a Jesucristo, dijo que la Kabbalah avalaba la veracidad de la trinidad y las cualidades redentoras de la eucaristía cristiana y también que Dios le había conferido absoluto poder y autoridad a Jesús el Cristo. Pico estaba fascinado por el juego de palabras implícito en la Kabbalah. 


Esto no era algo nuevo, ya que San Jerónimo en el siglo IV lo empezó a usar por primera vez. Para Pico, San Jerónimo pasó a ser el santo patrono de la Kabbalah cristiana.


En 1490, un estudiante alemán llamado Johannes Reuchlin viajó a Florencia desde su hogar en Alemania para conocer a Pico, después de esta reunión salió convencido de la importancia de la Kabbalah, del estudio del hebreo y de la doctrina judía en la Biblia. En este momento percibió a la Kabbalah como la cristiandad esotérica que estaba aún en un estado rudimentario. La labor del Reuchlin tuvo una influencia directa en el entusiasmo hacia un nuevo acercamiento de la comprensión de la escritura e interpretaciones teológicas que culminarían en la reforma y la fundación de la iglesia protestante. Él tuvo una gran influencia en el místico alemán Thomas Tauler, quien, a su vez, pasaría los trabajos de Reuchlin a Martín Lutero.


Reuchlin comprendió bastante bien que la Kabbalah es la llave para entender la Torah oral, y habla explícitamente del “recibimiento” de la tradición. Vio a la Kabbalah como un conocimiento profético necesario para interpretar correctamente a la Torah escrita.


Reuchlin escribió dos obras importantes. “The Wonder Working Word” (Del Verbo Maravilloso) y “On the Art of Kabbalah” (Del Arte Kabbalístico). El primer libro está enfocado a los nombres sagrados de Dios y a los escritos místicos del siglo VI por Dionisio, el Areopagita, y la obra de San Jerónimo.


El libro Del Verbo Maravilloso se refiere desde luego, al nombre de JESUS, el nombre más sagrado de Dios, por medio del cual EL se une y trabaja a través del nombre en una nueva alianza. 


Del Arte kabbalístico fue escrito 23 años después y es su más importante contribución a la Kabbalah cristiana. El propósito del libro es enseñar a los cristianos como aprender a usar los escritos kabbalísticos. Hace un mayor énfasis en las enseñanzas pitagóricas, en las cuales los arcángeles y ángeles son representados como energías matemáticas, dando lugar a la magia angélica de generaciones posteriores.


Todo esto fue tomado por los kabbalistas cristianos para interpretar que la salvación sólo se alcanza a través de Jesucristo y su Iglesia lo que consecuentemente, significaba la conversión de los judíos. Esto es lo que se conoce como teología de reemplazo, en donde Dios, para los judíos, que junto con la Torah de Moisés representa el pasado, mientras que Jesús simboliza el presente que es la era de la iglesia y la nueva alianza con Dios.


Esta doctrina era bastante común para una mente determinada a no ver más allá de la propia tribu o congregación, y persiste hoy en día. Después de Reuchlin el impulso de la Kabbalah cristiana comenzó a degenerar, debido en parte a la obra de Enrique Cornelio Agrippa (1486-1535). Discípulo de Reuchlin, quien viajó por Europa recopilando toda clase de trabajos sobre magia para formar la obra llamada “The Three Books of Occult Philosophy” (Los Tres Libros de Filosofía Oculta). A través de Agrippa, la Kabbalah y la magia natural regresaron a los conjuros y a la superchería tan despreciada por Ficino y Pico.


En este proceso hubo un intercambio en la época de los Tudor en Inglaterra. John Colet, decano de San Pablo, visitó a Pico en los años de 1490 trayendo consigo la nueva doctrina que compartió con John Fisher, obispo de Rochester y Sir Thomas More quien, junto con Erasmo, un estudiante cristiano de Rotterdam, intentaron promover todas estas propuestas bajo el nombre de Humanismo. More era un admirador de Pico y lo veía como el modelo ideal de la vida cristiana en el mundo. En Inglaterra, formó parte del proceso que propicio la conciencia de la nación apartándola del mundo medieval anunciando así la Era Elizabetiana.


John Dee es probablemente el más famoso y por cierto el ejemplo más descriptivo de un kabbalista elizabetiano. Fue un estudiante destacado y un gran científico de su época.


Era antes que nada un cristiano ocultista y, como Agrippa, firmemente comprometido con la evangelización. Hizo uso de la Kabbalah en sus experimentos con la magia, que fe inicialmente la magia angélica de Reuchlin pero vista desde la perspectiva de Agrippa, en cuyo libro sobre filosofía oculta se basó para realizar dichos experimentos. Igual que Pico, él vio en Cristo al divino arquitecto y empleó “la gematría” (que consiste en explicar una palabra o palabras a partir de su valor numérico según la Kabbalah).


La Kabbalah cristiana se ocultó después de esto, pero aún puede encontrarse en los trabajos de los masones, los rosacruces y los alquimistas en varias partes de Europa.

La Kabbalah se divulgó en Inglaterra a través de la sociedad elizabetana y aparece en la literatura de Spencer, Raleigh y Shakespeare por nombrar sólo algunos.


De esta manera al Kabbalah ha tenido influencia en las artes, y en las ciencias por centurias y aún por venir. Ahora sus conocimientos se encuentran principalmente en los fundamentos de la psicología profunda ya que a través de la historia esta Tradición milenaria se reformula cada día para adaptarse a las necesidades de la época actual y está al alcance de todos nosotros hoy en día.


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